Geografía
Se caracteriza por la altura, el clima árido y su escasa cantidad de habitantes. Hay presencia de salinas y salares, como el de Arizaro y el de Pocitos. En el nexo entre la Puna y la región valliserrana se ubica la gran Quebrada del Toro y en la misma se encuentra la ciudad San Antonio de los Cobres.
Geografía
Se distinguen cuatro paisajes diferenciados:
Subrregión de la Puna (al oeste). Se caracteriza por la altura, el clima árido y su escasa cantidad de habitantes. Hay presencia de salinas y salares, como el de Arizaro y el de Pocitos. En el nexo entre la Puna y la región valliserrana se ubica la gran Quebrada del Toro y en la misma se encuentra la ciudad San Antonio de los Cobres.
Cordillera Oriental (en el centro-oeste). Presenta dos ambientes:
El cordón occidental: es más elevado y está formado por varios cordones como el Nevado de Acay, Nevado de Cachi y Chañi.
El cordón oriental: es más bajo y sin cumbres nevadas. Entre estos últimas se encuentran valles y quebradas, como la citada quebrada del Toro, los Valles Calchaquíes y el valle de Lerma. Esta zona es la más densamente poblada y en donde está emplazada la capital.
Sierras Subandinas (en el centro-este). Presenta un paisaje húmedo y selvático con frecuentes yungas, en donde se desarrolla un clima subtropical serrano.
Llanura Chaqueña (al este). Presenta un relieve bajo. Esta zona, denominada "Chaco salteño", tiene un clima subtropical con estación seca, biomas de bosque y monte, con baja densidad de población
Clima y vegetación
Se observan climas y paisajes contrastados principalmente según la altitud: en la región occidental (la más elevada) predomina un clima árido y frío con bruscas variaciones térmicas entre el día y la noche (e incluso si se pasa de un lugar asoleado a un lugar bajo sombra), durante el siglo XX la desertificación se ha agravado quedando la vegetación natural casi reducida a manchones de plantas xerófilas y psamófilas como la achaparrada tola que forma "colchones" o los grandes cactos llamados cardones, en la Puna y en las quebradas más secas se encuentran remanentes de un antiguo bosque de árboles bajos (churquis y queñoas), en la zona de los valles Calchaquíes apenas quedan vestigios de los densos bosques de algarrobos criollos (o “tacos”). En la zona de los valles latitudinales, los vientos húmedos del Océano Atlántico señalan una transición hacia el clima tropical húmedo, formándose en las laderas orientales una densa nimbosilva y pluvisilva que corresponde al bioma de yungas, con una enorme variedad de especies, entre las que se destacan los jacarandás (o tarcos), tipas, cebiles, molles, zapallos caspis, urundeles, guayabos etc, mientras que el este, ya en la región del Chaco Salteño se forman bosques de árboles caducifolios adaptados a las alternancias estacionales de sequías (en invierno) y “temporada lluviosa” (en verano) con ejemplares de chañares, lapachos, quebrachos, guayacán, yuchán, ñandubay, vinal y palmeras (“palmas”) como la timbó y caranday.
En algunas regiones de Salta, en particular en las yungas, es común la práctica de la desforestación para la utilización agrícola de las tierras. Por este motivo, algunas organizaciones ecologistas en Argentina actualmente buscan la creación de leyes que regulen la utilización de las zonas selváticas a nivel nacional.
Recursos hídricos
Merced a las elevadas altitudes (que rondan los 6000 metros) de los cordones andinos con, pese a la latitud, nieves eternas y a la condesación de la humedad atmosférica en forma de una bruma sobre las laderas más orientales, bruma en ciertas zonas llamada baritu, la provincia de Salta posee importantes recursos hídricos aunque heterogéneamente distribuidos en el territorio. Entre tales recursos hídricos se cuentan algunos de los ríos más importantes de Argentina: Pilcomayo, Bermejo, río Juramento (que recién se vuelve salobre en la vecina Santiago del Estero tomando allí el nombre de Río Salado), Río Grande de Tarija, Itaú, Yocavil, Horcones, río Metán etc. Estos son los principales cursos fluviales a los cuales se suman enorme cantidad de ríos menos prolongados arroyos y arroyuelos que descienden principalmente de los faldeos orientales andinos. Aprovechando la presencia de tal red fluvial se han construido algunos embalses con usinas hidroeléctricas como en Cabra Corral y en el dique Las Tunas. Existiendo desde la segunda mitad de siglo XX un amplio proyecto para construir varios embalses en la cuenca alta del Río Bermejo, sin embargo la construcción de tales embalses con fines de generar hidroelectricidad plantea un importante dilema: si bien la hidroelectricidad es un importantísimo recurso (relativamente limpio) la construcción masiva de represas puede traer aparejadas drásticas alteraciones ambientales cuyos efectos negativos se harían perceptibles a mediano plazo.
Además de los ríos y arroyos, la provincia de Salta posee importantes lagunas, especialmente en el sector puneño, pero la extendida desertificación ha transformado a gran parte de tales lagunas en extensos salares como los de Arizaro, Pocitos, Barreal, Quirón, Tolillar, Rincón, Incahuasi, Antofalla, Ratones, Llullaillaco etc. Algunas de las singularidades de tales lagunas–salares son la frecuentemente altísima alcalinidad de sus aguas y el hecho de que constituyan el núcleo de cuencas endorréicas. Por otra parte, en el Chaco Salteño existen amplios humedales como los Bañados de Los Colorados y los Esteros del Quirquincho.
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