Buenos Aires, Argentina - Embajada de Argentina

 


Historia de Argentina

La periodización es un medio perfecto para hacer más inteligible el pasado, pero también se presta para una calificación subjetiva de las etapas históricas, con lo cual se puede cambiar el sentido real de los hechos.

 La periodización es un medio perfecto para hacer más inteligible el pasado, pero también se presta para una calificación subjetiva de las etapas históricas, con lo cual se puede cambiar el  sentido real de los hechos. 

La colonización de la región del Río de la Plata  inicio en 1536 con la fundación de Buenos Aires. Los grandes esfuerzos que tuvo la expedición española por establecer una colonia permanente se vieron enfrentados por la falta de alimentos y por la hostilidad de muchos de los nativos, llevándolos a dejar el lugar cinco años más tarde. Buenos Aires sólo se fundó definitivamente en 1580 y - debido su ubicación periférica y la falta de metales preciosos, estuvo ignorada por los españoles por aproximadamente 200 años.
 
Mientras tanto, enla Pampa, las favorables condiciones naturales de este lugar ayudaron a la aparición de extensas estancias para la crianza de ganado el inicio del leyendario gaucho y de la aristocracia rural.
 
Debido a su puerto, Buenos Aires creció y se convirtió en un importante polo en el tráfico de productos importados. En 1776 fue declarada capital del flamante Virreynato del Río de la Plata, lo cual significaba un paso importante en su emancipación política y económica. El quiebre definitivo se dio con la revolución del 25 de mayo de 1810 y la independencia formal el 9 de julio de 1816. 
La independencia que apareciera una guerra civil que duró por muchos años.
 
 
Los federalistas del interior (terratenientes conservadores, que fueron apoyados por los gauchos y los trabajadores rurales) reclamaban ña autonomía provincial, mientras que los unitaristas de Buenos Aires (comerciantes cosmopolitas que buscaban capital europeo, inmigrantes e ideas) defendían un gobierno fuerte centralizado en Buenos Aires. Despues de un tiránico gobierno del caudillo y supuesto federalista Juan Manuel de Rosas, perduró el unitarismo porteño, impulsando una nueva era de crecimiento y prosperidad con la constituición unitarista de 1853.
 
La base de todo  boom económico fue la adopción de un modelo primario-exportador, en el cual el cultivo de cereales y la crianza de ovejas tuvieron un rol preponderante. La gran y masiva inmigración europea, las abultadas inversiones extranjeras (sobretodo inglesas) y el superávit de la balanza comercial fueron los grandes pilares del nuevo liberalismo.
 
No obstante, los excesivos intereses externos dejaron el país demasiado vulnerable a los sube y baja de la economía mundial. La riqueza estuvo en pocas manos, empezó la desocupación, y debido a eso muchos terratenientes tuvieron que abandonar el campo.
 
Las primeras décadas del siglo XX asistieron a un debilitamiento de la democracia, sucesivas crisis económicas, recelo de las élites rurales y falta de confianza por parte de los inversores británicos, lo cual condujo a un golpe de estado en 1930 y otro en 1943, éste último facilitando el ascenso de Juan Domingo Perón al poder. Un hasta entonces desconocido coronel que trabajaba en el Ministerio de Trabajo llega a la presidencia en 1946 y luego en 1952. Al lado de Eva, su igualmente popular y carismática esposa, instituyó un programa económico que rescataba características del fascismo y destacaba la industrialización y la auto-determinación, generando un fuerte apelo tanto entre los conservadores como entre la masa trabajadora. Perón fue derrocado y exiliado en 1955 por un golpe de estado y su partido fue proscripto, dando início a 30 años de alternancia entre dictaduras militares y frágiles democracias en el poder. En 1973 Perón retornó a la Argentina y gobernó por un corto periodo hasta su muerte. Dejó el poder en manos de su entonces esposa y vice-presidenta Isabel, en un período de extrema inestabilidad política, económica y social. Por presiones militares ella se vió obligada a renunciar en 1976, dando espacio a una nueva dictadura.
 
Los años de 1976 a 1983 quedaron conocidos como los años de la Guerra Sucia. Los opositores izquierdistas que habían iniciado una guerrilla contra el régimen fueron torturados y erradicados por verdugos militares que actuaban con total complicidad del Estado, causando la ''desaparición'' de decenas de miles de personas acusadas de subversivas. Las víctimas más conocidas fueron las Madres de la Plaza de Mayo, mujeres que aún hoy mantienen una vigilia permanente por los miembros desaparecidos de sus famílias. Muchas luchan además por identificar a sus nietos, adoptados por familias pro-régimen y que no conocen su verdadera identidad.
 
Ese conflicto interno irónicamente solo tuvo fin en 1982 con la emergencia generada por la Guerra de las Malvinas, territorio en disputa con Inglaterra desde 1833. La conflagración declarada por el general Leopoldo Galtieri contra Margaret Tatcher fue una maniobra política sin sentido que cobró la vida de muchos jóvenes. La histeria y el rebrote nacionalista complicaron la relación entre ambos países a la vez que distrajeron la opinión pública de la corrupción y de los errores económicos del gobierno militar.
 
El fracaso domestico y externo del gobierno militar provocó su constante debilitamiento hasta que en 1983 el país volvió a la democracia eligiendo como presidente a Raúl Alfonsín. El peronista Carlos Menem fue su sucesor y gobernó durante toda la década del 90. Instituyó radicales cambios económicos vendiendo industrias nacionalizadas y abriendo la economía a la inversión externa. En 1991, el ministro Cavallo lanzó su plan de convertibilidad que ató el peso al dólar en una paridad de uno a uno, reduciendo la inflación de un 5.000% en 1989 a un 1% en 1997. Pero aunque dichas medidas hayan domesticado a la hiperinflación, también condujeron a la escalada de la desocupación y a una prolongada recesión.
 
Fernando de la Rúa fue electo presidente en 1999, sostenido por una imagen de austeridad y anticorrupción que se contraponía a los excesos de la época menemista. Los cortes y ajustes implementados en su gobierno no fueron suficientes para paliar la grave crisis, generando una ola de huelgas e insatisfacción popular que culminaron con su conturbada renuncia.
 
El peronista Eduardo Duhalde se convierte en el quinto presidente argentino en dos semanas. Su mandato provisorio estuvo signado por un foco asistencialista en el ámbito interno y por la devaluación del peso y el proteccionismo externos.
 
El 25 de mayo de 2003 asume el también peronista Néstor Kirchner para un mandato de 4 años y medio. Su gobierno se viene caracterizando por una amplia aceptación popular, resultado de los elevados índices de crecimiento decorrientes de la reactivación económica.

 

 

 

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